sábado, 5 de octubre de 2013

hambre

hambre
El término hambre puede tener dos acepciones principales: en primer lugar, se utiliza para hacer referencia a la sensación que se experimenta luego de un determinado período desde el último consumo de alimento, variando esto con cada persona, con el tipo de alimentación que se lleve, con las condiciones específicas de la situación y con otros elementos.
La sensación de hambre o de ausencia de alimento en el organismo es una de las sensaciones más básicas no sólo del ser humano si no de cualquier ser vivo. En este sentido, saciar ese vacío provocado por la falta de alimentos es lo que permite continuar de manera normal con nuestra existencia, considerándose a la alimentación una de las necesidades más primarias y vitales. Normalmente, se sostiene que el hambre suele aparecer de manera importante luego de cuatro horas desde la última comida, profundizándose esta sensación con el paso de las horas y con el mantenimiento de la falta de alimento. Sin embargo, ante situaciones no del todo comunes, la sensación ausencia de alimento y de hambre pueden aprender a tolerarse por períodos de tiempo más extendidos (aunque no eliminados).
Sentir hambre es principalmente el resultado de la acción que ciertas glándulas y sus sustancias (como el hipotálamo) provocan en nuestro cerebro. De tal modo, se envían señales al órgano cerebral que ponen en evidencia la necesidad de consumo de alimentos ante el deterioro (mayor o menor) de ciertas condiciones de ‘normalidad’.
Sin duda alguna, el hambre como concepto social y como pandemia, es hoy en día una de las problemáticas más graves de nuestro planeta. De acuerdo a los estudios realizados por las instituciones responsables en la materia (como la ONU), la desnutrición y el hambre son una de las principales causas de muerte en el mundo, situación que afecta a miles de millones de personas, como también a extensas regiones del planeta. Se evidencia así la desigualdad en el acceso a los alimentos, a los medios productivos y a la nutrición. apropiada de acuerdo a las necesidades específicas de cada tipo de individuo.

bibliografia

desde definicion abc:http:www.definiciones.com/general/hambre.php#ixzz2grrAKreqQ

domingo, 29 de septiembre de 2013


VIDEO
Neurología del dolor crónico
la informacion que se presenta  acontinuacion  fue sacada de la direccion

https://www.youtube.com/watch?v=rS8spWynk00
SENEIS
FISIOPATOLOGÌA DEL DOLOR

El dolor es un síntoma tan antiguo como el hombre y los avances en Anatomía, Fisiología y Biología nos han permitido evolucionar en el conocimiento de tan complejo fenómeno. Las definiciones del dolor que encontramos en la literatura son casi tan numerosas como los que investigan este fenómeno.
Existen procesos neurofisiológicos que influyen en la elaboración y expresión de los componentes del dolor como son:   La reacción de alerta y atención: la estipulación nociceptiva provoca una más intensa y extensa reacción de atención; íntimamente relacionada a la activación de la formación reticular; la cual hace que la sensación dolorosa pueda ser elaborada, evaluada y contribuya a modular la reacción afectiva.   La actividad vegetativa y somatosensorial: consiste en la aparición de un conjunto de reacciones vegetativas y somáticas, provocadas de forma inmediata por la estimulación nociceptiva.  Reacción modulada: Ésta es activada por la propia aferencia nociceptiva a diversos niveles del neuroeje: controla centrífugamente la penetración de dicha conducción nociceptiva.
En la evaluación del dolor se deben considerar los siguientes elementos:
1. Patología subyacente que condiciona la etiología del dolor, su modo de iniciación, localización, duración, intensidad y pronóstico. su valoración determina la medida terapéutica a seguir: quirúrgica, psicológica, farmacológica o física.
2. La personalidad del paciente determina la reacción individual ante un estímulo álgido, sea fisiológico o patológico; la cual depende de:
  1. El sustrato funciona] inherente a la organización del Sistema Nervioso Central (SNC).
  2. La propia experiencia en relación a hechos anteriores.
  3. La capacidad de anticipación del futuro acontecimiento.
  4. Determinantes culturales y ambientales los cuales dependen de patrones de conducta; en donde la percepción del dolor se manifiesta de forma diferente5.
Si el dolor es una experiencia sensorial es obvio que debe existir una vía de transmisión; es decir, un conjunto de estructuras nerviosas que convierten el estímulo periférico potencialmente nocivo en la sensación dolorosa. La recepción periférica de los estímulos dolorosos es realizada por el aferente primario, compuesto por terminaciones libres (receptor periférico), las vías periféricas aferentes o axones y el cuerpo neuronal en el ganglio de la raíz dorsal que continúa hasta llevar la información al Asta Posterior de la Médula, donde mediante la liberación de un neurotransmisor, se excita la segunda neurona; después mediante un sistema de vías ascendentes, la información llega al SNC donde será procesada y reconocida como dolor.



BASES NEURONALES DEL DOLOR
El dolor es una experiencia sensitiva y emocional desagradable asociada a
una lesión tisular real o potencial o descrita en términos de tal daño. El dolor
se puede clasificar por numerosos criterios; por su aspecto temporal se habla
de dolor crónico cuando persiste más de tres meses, aunque el criterio más
importante para su diagnóstico es su relación con aspectos cognitivos y conductuales.
La señal dolorosa es recogida por los nociceptores y enviada hacia
el Sistema Nervioso Central pasando por varias estaciones; la primera situada
en los ganglios espinales dorsales, la segunda en el asta dorsal de la médula
espinal, la tercera en diversas estructuras subcorticales, entre las que destaca
el tálamo, y la cuarta, en la corteza cerebral, sobre todo, la corteza somatosensorial,
la circunvolución cingulada anterior, la ínsula, la corteza prefrontal y
parietal inferior. En estas estructuras se originan la percepción consciente del
dolor y las actividades subconscientes y respuestas neuromoduladoras efectoras,
endocrinas y emocionales, iniciadas consciente o inconscientemente. La
experiencia dolorosa tiene tres dimensiones, la sensitivo-discriminativa, la cognitivo-
evaluadora y la afectivo-emocional. Antes de iniciar un tratamiento analgésico
es fundamental una meticulosa evaluación del mismo. Se debe seguir
una estrategia general para abordar el dolor crónico (evaluar antes de tratar,
iniciar tratamiento combinado, promover el cumplimiento terapéutico y prevenir
los efectos secundarios, estrategia general planificada, equipo multidiscliplinar,
información, planificación, revisión, accesibilidad, disponibilidad y flexibilidad).
El tratamiento farmacológico se basa en la escalera analgésica de la
O.M.S.: el primer escalón está formado por analgésicos no opioides (paracetamol,
dipirona, antiinflamatorios), el segundo por opioides débiles (más no
opioides) y el tercero por opioides potentes (más no opioides). A todos los
Clínica yescalones se le puede sumar un fármaco adyuvante. En el dolor crónico se utilizan
además medidas no farmacológicas: físicas, psicológicas y otras (radioterapia,
ablación por radiofrecuencia o cirugía).

bibliografia
Clínica y Salud, 2008, vol. 19 n.° 3 - Págs. 277-293. ISSN: 1135-0806
ARTÍCULOS  Bases neuromédicas del dolor.